Genie Milgrom, la cubana que encontró a sus 15 abuelas judías

06 de septiembre de 2016 - 18:09  - Por Luis Leonel León - DIARIO LAS AMÉRICAS
MIAMI.-Genie Milgrom nació judía, pero no supo que lo era hasta mucho tiempo después. Cuando llegó al mundo, en La Habana de 1955, su familia era católica. Pero gracias a una asombrosa labor genealógica, consiguió documentar su linaje criptojudío, por quince generaciones de abuelas, en una cadena intacta que la condujo hasta la España medieval. De ahí surgió su libro más conocido: Mis 15 Abuelas, al que siguió Cómo encontré a mis 15 abuelas, paso por paso. Una exploración a la que no pretende poner punto final.
Esta inquieta escritora, historiadora y genealogista, que desde 1960 reside en la Ciudad del Sol, preside la Sociedad de Genealogía Judía de Miami, la Tarbut Sefarad, en Fermoselle, España, y la Sociedad de Estudios de Criptojudaísmo en la Universidad Estatal de Colorado. Escribe artículos para diferentes medios y sus aportes sobre los criptojudíos de España, Portugal e Italia, se estudian en diferentes centros y universidades, como Florida International University (FIU).
La genealogía es su pasión. No concibe la vida sin esta ciencia. “Si no existiera, el mundo sería un lugar muy frío y muy triste, sin la riqueza del conocimiento de nuestros linajes. Sin saber quiénes fueron nuestros abuelos y abuelas, y cómo nos han formado sus memorias”, dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS a propósito de Reconectarse 2016, evento académico internacional dedicado a revitalizar las raíces y el patrimonio común latinojudío, que se celebrará el 7 y 8 de septiembre en el Trump International Beach Resort, en Sunny Isles Beach, Miami.
¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?
La genealogía llegó temprano su vida. Recuerda que desde los 16 años comenzó a preguntarle a sus abuelos por la historia familiar y a pedirles hacer el árbol genealógico. Pero pasó un tiempo hasta que pudo abrazar su deseo.
“Mi abuelo hizo un árbol bastante completo cuando nació mi primer hijo. Un hermoso regalo. Es muy importante la genealogía. Ha existido a través de toda la historia, desde que algunos reyes y tribus tuvieron la necesidad de mantener bien claro quiénes pertenecían a un linaje específico. Es parte de las historias familiares y parte de los estudios antropológicos”, comentó.
Según la investigadora, hay una interrogación elemental que todos deberíamos hacernos: ¿Cómo sabemos a dónde vamos si no sabemos de dónde venimos?
“Para mi la genealogía fue el vehículo que me llevó a descubrir quiénes fueron mis predecesores, dónde y cómo vivían, en qué trabajaban, qué lograron a través de sus vidas, cómo murieron. Me encontré un linaje de abuelas fuertes, espirituales y con afán de seguir fieles a su religión judía, aún cuando estaban siendo perseguidas por la Inquisición. Me da mucho orgullo tener en mi sangre esa fortaleza ancestral que me dieron mis abuelas”, expresó.
Hay dos dones o herramientas, que considera imprescindibles para ser un buen genealogista: “Paciencia y persistencia. Nada más. El trabajo de rastrear nuestras raíces, sea por internet, o cómo se hacía anteriormente, en las bibliotecas, museos y universidades, requiere de una persona que esté dispuesta a llegar en algunas generaciones a las paredes de ladrillo, y en vez de que los ladrillos le detengan, muy al contrario, debe saber cómo darle la vuelta, o romper el ladrillo, y siempre seguir adelante”.
En los años ‘80 creció notablemente el interés por la genealogía. Para Milgrom, la serie Roots (Raíces, la saga de una familia estadounidense) basada en la novela homónima de Alex Haley, que ganó un premio Pulitzer Especial en 1977, tuvo mucho que ver con el boom de la genealogía a nivel mundial.
“Con la apertura que ha experimentado el mundo en las redes sociales, ahora hay muchas más oportunidades de poder contactar con familiares en otros países, encontrar primos lejanos, buscar las raíces de una forma menos complicada”, destacó.
Judaísmo a escondidas
A lo largo de la historia los judíos han sufrido acoso. La Inquisición, el nazismo, el comunismo, los empujó al criptojudaísmo, a practicar sus creencias de manera secreta, mientras pretendían ser católicos o profesar otra fe, para así evitar la persecución, la exclusión, la muerte.
“Por suerte ya casi no se ve. Las primeras causas del criptojudaísmo fueron la persecución de los judíos y las conversiones forzosas hacia el catolicismo durante el tiempo de la Inquisición en España y Portugal. Más o menos del 1380 al 1496. La Inquisición se terminó oficialmente en 1834”, apuntó.
Muchos judíos que escaparon de España convertidos en católicos se fueron a Canarias y Portugal, y luego a Cuba y Puerto Rico, en muchos casos buscando poder regresar a su religión. Pero no todos lo consiguieron.
“Apenas se asentaron en estas islas, atrás llegaron los españoles con las mismas leyes y maneras de pensar, y se tropezaron con que nuevamente no podían practicar su religión. Algunos se fueron a Jamaica cuando llegaron los ingleses y allí pudieron volver a practicar el judaísmo abiertamente. Pero muchos se quedaron en Cuba, y ya vencidos, siguieron católicos”, recordó.
“En 550 años lo que quedó en mi familia fueron algunas costumbres critpojudías, tales como revisar siempre los huevos en la cocina por si tenían sangre, y si había aún una gota de sangre, pues había que botarlo. Mi abuela todavía tomaba un poco de masa cuando hacía dulces y la quemaba en el horno. Esto lo hacen las mujeres judías con una bendición cuando hacen grandes cantidades de postre. Y por último, aprendí a barrer hacia el centro de una habitación en vez de por la puerta hacia fuera. Esa costumbre viene desde la Edad Media. En mi caso, nací católica, y por una fuerte atracción hacia el pueblo judío, me convertí al judaísmo, no sabiendo que mi linaje era judío”.
Cómo encontré a mis 15 abuelas
Diez años le tomó a Milgrom escribir Mis 15 abuelas. Un proyecto en el que invirtió no pocos recursos, y que, según dice, no parece tener fin: “Es tan fascinante que no termino de buscar más y más. Han sido momentos felices y momentos espinosos. Recuerdo cuando encontré todos los casos de la Inquisición donde estaban juzgando a mis abuelas. De ese modo comprobé que efectivamente tenía el linaje judío que buscaba”.
En el judaísmo las abuelas son un símbolo muy fuerte: “Lo importante en la ley judía tradicional es una línea materna sin interrumpir. Si buscamos línea materna, entonces es abuela tras abuela tras abuela”, manifestó.
La escritora constantemente recibe mensajes de sus lectores. Le narran sus experiencias y le piden consejos para sus indagaciones personales: “Algunos me comentan que mi libro los pone a llorar. Me cuentan que sienten mi angustia al llegar a las etapas más difíciles, y hasta cierto punto, traumáticas, que viví durante la larga trayectoria. Muchos se han podido identificar conmigo”.
Luego escribió un segundo libro: Cómo encontré a mis 15 abuelas, paso por paso.
“Decidí escribirlo para ayudar a todas aquellas personas que me estaban contactando, tratando de hacer el trabajo ellos mismos. Quise darle claves para comenzar la exploración en internet y en otros medios y fuentes. El objetivo es ayudarlos a conseguir lo mismo que yo logré”, declaró.
Para esta cubanoamericana, el machismo, en muchos casos, es más una percepción que una realidad: “La religión judía se practica en la casa y no en un edificio. Nuestros días festivos, que son tantos, los celebramos alrededor de una mesa con comidas especiales, familia y amigos, en comunidad. Yo siento que tengo un rol principal en eso, y por lo tanto no siento prejuicios ni machismo”.
Cuba
En 1960, con cuatro años y medio emigró con toda su familia a Miami. Y de la isla que dejó atrás tiene muy pocos recuerdos: “Estaba muy pequeña cuando nos fuimos de Cuba. Lo que más conservo es la belleza de la playa, sobre todo la arena de Varadero, los días que pasé allí con mi familia son recuerdos muy hermosos para mí. Nunca he regresado. Primero, al no tener familia allá, y con la dificultad de los años anteriores, no había ninguna necesidad, aunque sí me gustaría ver el lugar dónde nací”.
Reconectarse 2016
Milgrom compartirá su historia en Reconectarse 2016, un evento académico, no religioso, que versa alrededor del criptojudaísmo.
“Es un evento importante. Llegan a Miami académicos y religiosos de todas partes del mundo para tratar de sanar algunas de las divisiones que han sufrido los pueblos hispanos con los católicos y los judíos. La meta es reconectar a todos. Yo compartiré mi historia y a la vez trataré de expresarle a los que asistan la importancia de extender la mano a cualquiera que esté buscando sus raíces judías sin prejuicios y sin juzgar. Es lo que me interesa”.
Reconectarse 2016 se celebrará 7 y 8 de septiembre en el Trump International Beach Resort, 18001 Collins Avenue, Sunny Isles Beach, Miami. Para asistir puede llamar a: +972-9-8607885 / +972-54-6649442