Hay que ser demasiado inocente, un perfecto estúpido o un colaborador del régimen, para no pensar que a Oswaldo Payá lo asesinó el gobierno.

Leo este artículo de El Nuevo Herald y me pregunto: ¿a dónde llegamos con todo esto? http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america...


Leo este artículo de El Nuevo Herald y me pregunto: ¿a dónde llegamos con todo esto?

http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article3514990.html


Hay que ser demasiado inocente, un perfecto estúpido o un colaborador del régimen, para no pensar que a Oswaldo Payá lo asesinó el gobierno. 
Payá era el disidente más incómodo, el obstáculo inteligente y más peligroso para la dictadura, y la Seguridad del Estado sencillamente actuó como históricamente ha hecho: quitarlo del camino y punto. 
Qué pérdida de tiempo y energías. Qué importa si un millonario o cualquiera intenta sobornar a un disidente. 
Lo importante es que el disidente, como es el caso de Payá, no acceda a sobornos ni dobles juegos. Por eso justamente lo asesinaron. Y contra eso hay que seguir luchando dentro y fuera de esa isla cautiva, desinformada, asfixiada y sola. 
En esa pelea deberíamos concentrarnos los cubanos a los que nos interesa de verdad rescatar el país, sobre todo en estos tiempos de falsas reformas y las turbias propagandas alrededor del tan manoseado levantamiento del "embargo". 
Todo siempre ha sido un juego maquiavélico para mantener la misma dictadura que de vez en vez intenta cambiar su disfraz. 
¿Sabemos realmente dónde vamos, a dónde queremos llegar, sabemos lo que queremos y lo que no queremos?

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