“Quitar el embargo no ayuda al pueblo cubano”. Entrevista exclusiva con James Cason, alcalde de Coral Gables y exjefe de la Sección de Intereses en La Habana, quien sostiene que "no hay ningún bloqueo (...) Todo es una farsa".

LUIS LEONEL LEÓN/ Especial para DIARIO LAS AMERICAS
@luisleonelleon
James Cason en su despacho en la alcaldia de Coral Gables (LLL).

“El propósito de la propaganda a favor de que EEUU levante el embargo a Cuba está bien claro: no buscan ayudar al pueblo ni ninguna de esas mentiras, lo que quieren es que otorguemos créditos al Gobierno [de los Castro] para después no pagar, que es la práctica más común del régimen”, afirmó categóricamente James Cason a DIARIO LAS AMÉRICAS.
El alcalde de Coral Gables, diplomático de profesión, es uno de los estadounidenses que mejor conoce los mecanismos del régimen cubano. Durante los años que ocupó el cargo de jefe de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana (SINA, 2002-2005) además de convertirse en un fervoroso amante de la isla, también llegó a ser una de las personas que más han aborrecido los Castro.
Durante las accidentadas relaciones consulares que desde 1959 se han sucedido entre Cuba y su vecino de norte, no ha habido ningún otro diplomático que como Cason se haya enfrentado a ese régimen de manera frontal y con la energía que él lo hizo.
“En 2001, el Departamento de Estado de EEUU no quería al frente de la SINA a alguien parcializado con Cuba. Por eso fui seleccionado -precisó- pero antes de ir, me estudié durante un año la historia de ese país”.
Inmediatamente después de establecerse en la sede diplomática de La Habana, Cason comenzó a visitar disidentes por toda la isla, a regalar libros prohibidos por el régimen y a distribuir la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyos artículos también la SINA reproducía desde una gran pantalla con vista a la ciudad.
Fuerte labor
“También informaba sobre cosas que se le negaba al pueblo, como el resultado de los juegos de las Grandes Ligas de béisbol y todo tipo de noticias. Intentaron impedir que se vieran los letreros colocando banderas negras delante del edificio, pero no pudieron”, recordó.
Cason consiguió enloquecer tanto a Castro, que el gobernante ordenó limitarle la cantidad de kilómetros de distancia que podía salir fuera de la Sección de Intereses. Sin embargo, cuando a petición suya el Gobierno estadounidense ordenó hacer lo mismo con los agentes de la Sección de Intereses cubanos en Washington, “ahí mismo se acabó la restricción”.
"Una farsa"

Respecto al tema del embargo a Cuba, consideró importante la siguiente aclaración: “No existe ningún bloqueo. Bloqueo fue lo que hicimos con nuestros barcos durante la Crisis de los Misiles [octubre 1962]. Esa palabra, la utiliza la dictadura para engañar a la gente. EEUU es uno de los socios comerciales más grandes que tiene Cuba. Aquí pueden comprar, siempre que sea en efectivo, lo que quieran. Han comprado miles de millones de dólares. Todo es una farsa [la petición de levantar el embargo] con intenciones fraudulentas”.
“Los europeos han sido chantajeados muchas veces de esta manera. Para que les paguen algo han tenido que darles más créditos. Lo único que ha generado es un círculo vicioso conveniente para los gobernantes cubanos, no para el pueblo”, apuntó.
Cason que en 2011 ganó las elecciones para la alcaldía de Coral Gables, “gracias al respaldo del voto cubanoamericano”, asegura que “los Castro siempre han odiado a Estados Unidos y lo han usado como enemigo para ejercer su tiranía”.
“En 1959 Fidel le dijo a su novia que cada Revolución necesitaba un enemigo y que el suyo iba a ser Estados Unidos. Desde entonces, así lo ha mantenido”, recalcó.
El hombre que consiguió el respeto de Castro por la forma en que lo enfrentó, considera que el régimen cubano es muy eficaz en el control de la información. Recordó que cuando se radicó en La Habana, “los disidentes estaban silenciados, sus historias y los maltratos que recibían no se conocían en el mundo. Lo que hice fue tratar de mostrar la realidad cubana y ayudar a los opositores a denunciar sus verdades”.
“Hay que seguir enviando información a Cuba, por todos los medios posibles”, sentenció. Eso dará elementos y fuerzas al pueblo que quiere cambiar su realidad. Hay muchos países que ya salieron de la pesadilla del totalitarismo, por eso trabajé en Cuba y eso es lo que quiero para los cubanos”.