MÚSICA: La cantautora cubana Niuver trae sus canciones a Miami


Lal joven artista deja un buen recuerdo tras su paso por la ciudad floridana, donde expuso su singular estilo en un concierto el pasado sábado


Europa suele ser cautivada por la música cubana a menudo y eso le sucedió a la cantautora Niuver, quien después de dejar su isla vivió entre España y EEUU, hasta radicarse en París, donde logró conquistar al público con su voz sensual, sus melodías e historias que convierte en canciones queridas.
En su maleta no deja de cargar el bolero y el filin, al mismo tiempo que guarda un espacio para fundir el funk y el pop con la trova cubana, el son y la timba, bajo el influjo del jazz y la canción francesa.
A los 11 años dijo adiós a su casa en el pequeño pueblo de Bolondrón para irse a estudiar a la ciudad de Matanzas. “Sólo veía a mi familia los fines de semana y terminé refugiándome en los misterios de la guitarra”. Luego estudió en la Escuela Nacional de Arte (ENA) de La Habana, donde se graduó con honores y fue elegida para impartir clases.
En los años 90 comenzó a sonar en la radio nacional con el grupo vocal femenino Aries, junto a Lynn Milanés, hija mayor de Pablo Milanés. “Aunque fue un proyecto que duró poco, alcanzamos bastante popularidad. Cuando la agrupación se desintegró, algunos músicos me apoyaron, entre ellos Marta Valdés, mi compositora de cabecera. Conozco todas las armonías de sus canciones”, aseguró.
Confiesa haber llegado a París por amor. “En un concierto en Bilbao [España], el amor me estaba esperando. Francia me hizo la corte y allí aprendí lo que verdaderamente significa esa palabra”.
Precisamente en París logró encaminar su carrera. “Pude entrar a los círculos de jazz francés. Trabajé con el baterista italiano Umberto Panini en el disco Donne Latine y con la Big Band Brassolution en dos producciones de jazz. Tengo mi propio proyecto y dos discos”, Quiéreme mucho (Salto Alto, 2009) y Trasnochando (Sony Music Francia, 2012), bien recibidos en Francia, España y México.
De la Ciudad de la Luz la seduce su irreverencia. “París hace lo que le gusta, no finge ser acogedora, no busca ser amada. Pienso que mientras menos se busque ser apreciado, mientras más se aprenda a ser uno mismo y a ser verdadero, más se tiene la admiración del mundo. Merci Paris”, gracias París, subrayó.
Experiencias
Asimismo, Niuver añadió “en el mítico escenario parisino Olimpia viví una hermosa experiencia junto a Raúl Paz, tocando el laúd”, un instrumento que le apasiona.
“Raúl fue productor y arreglista de mi primer disco. Además, me compuso algunas canciones. Tuve la dicha de tener al virtuoso pianista Iván González Lewis (Melón) que influyó mucho en la sonoridad jazzística del nuevo disco”, mencionó.
Sony Music lanzó Trasnochando en México a finales del pasado año, donde la cantautora cantó durante una temporada. “La experiencia en México fue fantástica. Me impresionó tanto salir al escenario la primera vez y descubrir de pronto que la gente se sabía mis canciones. Fue tan bello como inesperado”, relató.
De México saltó a New York y luego a Miami con su disco a cuestas. “Uno de mis sueños es lanzarlo en EEUU y al parecer será realidad. En Miami también está mi público”, afirmó, luego de presentarse como parte de la serie Concierto Secreto, en Xtrings Studio, el sábado pasado.
En Trasnochando, Niuver canta en español y en francés. “Sentí la necesidad de dirigirme a alguien secretamente en el idioma de Molière. Luego, esa canción se volvió un éxito y quedaron al descubierto mis sentimientos hacia esa persona. Casi muero el día que me llamó”, manifestó.
De esta manera, la joven cantautora se siente feliz de haber saltado los obstáculos, los estereotipos con que a veces se busca a una cantante cubana en Europa. “Fue difícil pues buscaban una mulata que cantara con mucha sensualidad moviendo las caderas. Y no soy nada de eso. Pero al final conseguí imponerme con mi voz y mis canciones, tal y como soy”, subrayó.

Acerca del disco

La nueva producción discográfica cuenta con 11 canciones, entre las que se destacan el tema que da título al disco Trasnochando, así como No te llevaré a mi isla, además de las interpretaciones en francés C'est toi que j'aime y N'importe quoi.