Rosa Vasconcelos recupera sus alas

La actriz cubana comparte detalles de su conmovedor personaje en el El último Fouetté,obra que la trae de regreso a las tablas y se presenta en la Casa del TÉatro

Luis Leonel León | Especial | SAT MAR 8 2014 05:41
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Rosa Vasconcelos se reconoce como una mujer habanera y teatral, pasional y meticulosa, adicta a la familia y al trabajo, amante del silencio semántico de los escenarios, que trabajó 18 años como actriz aficionada, sin cobrar un centavo en el grupo de su barrio, Casa de la Cultura de Arroyo Naranjo, hasta que a los 30 la contrataron en una compañía profesional donde combinó el teatro infantil con su pasión por el monólogo. Luego integró Teatro El Público, bajo la dirección de Carlos Díaz, llevando a escena La loca de Chaillot y Cabaret Alemán. Había interpretado roles en series y películas para TV, pero en 2009 el director Juan Carlos Cremata le propuso protagonizar El premio flaco, filme con el que alcanzó importantes reconocimientos. Desde hace dos años reside en Miami y por estos días regresa a las tablas con su más exitoso monólogo: El último Fouetté, en la Casa del TÉatro.
La obra cuenta la historia de una mujer varada en el tiempo y perdida en el camino de su realización personal. María del Carmen, ser tragicómico, y a la vez una sublime criatura, taciturna y vital, que recupera sus alas durante el acto de convidar al público a paladear su macabra danza circular. “María del Carmen es un personaje y yo soy la actriz que la interpreta. Ella perdió el contacto con el mundo y tuvo un sueño que no logró, pero otros sí lo hemos logrado, como yo”, afirmó a DIARIO LAS AMÉRICAS.
El director Carlos Borbón le escribió expresamente esta obra. “Hemos estado unidos a este proyecto por más de 20 años y eso lo hace muy especial. Una obra que me ha llenado de éxitos. Me ha dado la reafirmación de que con esfuerzo se pueden lograr las cosas y me ha hecho sentir que nunca es tarde para perseguir un sueño”.
En Cuba montó dos versiones diferentes del monólogo siempre a teatro lleno. En México también realizó una exitosa gira. Y curiosamente, días antes de emigrar a Miami, lo presentó en una emotiva temporada en la sala Adolfo Llauradó de La Habana. Hace un año atrás lo estrenó en Miami en el teatro Colony y más tarde lo llevó al Teatro 8. “Lo más importante de esta obra es que se enfoca en los sueños que no logramos y cuánto esto puede marcar los días de una persona. Por eso los padres debemos ayudar a nuestros hijos a encaminar sus sueños para que no tengan el final de María del Carmen ni de tantas personas que andan por el mundo”.
Lo más difícil de interpretar al personaje, según la actriz, ha sido el reto físico, “sobre todo el trabajo con la danza, pues tengo que bailar fragmentos de ballet clásico. Esto me llevó todo un montaje con un bailarín del Ballet Nacional de Cuba, pero no cabe duda que enriqueció mucho la puesta de escena”.
Aún el cine, y más que nada la TV, arrastran el chiché de que los cuerpos en escena, sobre todo los protagónicos, tienen que ser por mayoría esbeltos y delgados. Lo cual no sólo limita a las actrices y actores, sino sobre todo al arte. “Una mujer puede verse bella aunque tenga muchas libras de más. Como muchos otros artistas he sufrido el sobrepeso, aunque por suerte lo sobrellevo. Para un actor es una desventaja ser gordo, pero para una actriz lo es muchísimo más. Antes de El premio flaco, donde interpreté un personaje para una actriz gorda, a cada rato me daban papeles de mujeres rechazadas por el hombre por ser gordas, y otros estigmas parecidos. El talento siempre debe ser lo primero y luego el físico”.
Confiesa que estos primeros años en Miami ha sido una etapa muy difícil en su vida. “He sido una mujer trabajadora y persistente. En Cuba fui muchos años una actriz aficionada. Nunca se me han dado las cosas fáciles, pero lucho mucho y por eso logré ser actriz. Aquí también ha sido muy duro, como para cualquier ser humano que enfrente este tipo de cambio: llegar y empezar de cero, dejar atrás tu carrera profesional te llena de sentimientos encontrados, una gran sensación de vacío. Pero aun así siento que valió la pena. Nunca he perdido la fe, creer en mi misma, no rendirme, y todos los días decirme: Sí, Rosa, aquí también serás”.
"El último Fouetté" se presenta 8, 9, 15 y 16 de marzo en la Casa del TÉatro.


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