"Conversación en tiempo de Bolero", los sueños de una inmigrante

La actriz cubana Marcia Arencibia-Henderson es acompañada por el bolerista Marcelino Valdés en esta puesta en escena que se presenta en Teatro Akuara
LUIS LEONEL LEON. DIARIO LAS AMERICAS. mar feb 4 2014 18:35
Quien quiera conocer la historia de una emigrante, que por estos días barre boleros, pero anhela montar un bar propio para cantar todas las noches, entonces puede disfrutar esta Conversación en tiempo de bolerocon Marcia Arencibia-Henderson.

La carismática actriz camagüeyana, excelente profesora y coach de actuación, tiene una larga experiencia en teatros, emisoras de radio y televisión de Cuba, Venezuela y Miami.

Sus simpáticos personajes se recuerdan en películas como El elefante y la bicicleta (Cuba) y Santera (Venezuela). En Caracas tuvo mucho éxito la obra Piano de cola. En Miami ha trabajado delante y detrás de las cámaras, en las emisoras La Poderosa y Cadena Azul, protagonizó la comedia Cachita mía, junto a Pedro Rentería y Gellerman Baralt, yCuentas pendientes, dirigida por Alberto Sarraín.

De su más reciente obra, Conversación en tiempo de bolero, conversamos para DIARIO LAS AMÉRICAS.

Los monólogos para ella son un “solo de actuación”. Un género con el que no todos los actores logran seducir la atención del público una hora y media. 

"Nunca me interesaron mucho los monólogos, por temor quizás, por respeto al público. Pero en Miami me llamó la atención el formato de los café-teatro y quise probarme. Este he presentado con éxito en varios sitios como La Casa de la Medina, que abrió la cantante Mirta Medina, y ahora Yvonne López Arenal me convenció de reponerlo ofreciéndome gentilmente la sala de Akuara, y me dije ¿por qué no?". 
        
Conversación en tiempo de bolero cuenta los avatares de Purita, una emigrante en Miami. Es cubana, pero su historia puede ser la de cualquier latina que intenta abrirse camino en Estados Unidos. 

"Limpia pisos para ganarse la vida, pero siempre soñó ser una famosa cantante de boleros. Mientras cuenta su odisea incorpora diferentes roles, el padre, la madre, una santera. Y a todo eso le pone música Marcelino Valdés". 

Dos elementos del texto bastaron para cautivar a esta actriz.

"La posibilidad de probarme en un género que no había explorado mucho, y sus guiños con la comedia, un género que siempre disfruto mucho".

Esta nueva versión tiene un valor agregado: la actriz no está sola en escena, lo cual trasciende el monólogo más clásico, aunque en otras obras suele aparecer la figura del cantante. En este caso la acompaña el bolerista Marcelino Valdés, sobrino de Vicentico Valdés, quien décadas atrás popularizó justamente la canción que da título a esta obra. 

"Me doy el lujo de estar acompañada de un intérprete de su talla. Anteriormente usé grabaciones de boleros, pero ahora él canta en vivo, y también incorpora algunos roles, personajes de referencia, que en el texto original nunca aparecen en escena". 

Conversación fue escrita por Luis Agüero especialmente para Marcia. Y justo cuando la actriz preparaba la primera puesta en escena, Marcelino acababa casi de grabar un disco homenaje a su tío donde había incluido esta canción. 
"Lo llamé para invitarlo a que cantara ese bolero al inicio del espectáculo, con mucha pena y con el temor que me dijera que no. Pero para mi sorpresa accedió sin reparos. Y en esta segunda vuelta él mismo tuvo la idea y el deseo de participar más". 

Marcelino, además de una voz hecha para el bolero, posee cualidades histriónicas y le encanta actuar. En 2110 interpretó a Bola de Nieve en el musical El Bola: Cuba´s King of Song, a partir de un guión de Héctor Quintero, estrenado en el Gala Hispanic Theatre de Washington DC, ganándose el elogio del público y la crítica. 

"Trabajar con él es un placer, no solo porque es un gran artista sino también un gran ser humano. Hacer teatro es muy duro y él es una persona muy optimista, con un sentido del humor extraordinario. No hay un día que Marcelino no me haga reír. Le estaré siempre muy agradecida". 

Para la mayoría de los actores, subirse al escenario y dirigirse a sí mismo, es una ardua tarea. 

"Se extraña al director. Nos acostumbramos a tener a alguien del otro lado observándote, dándote notas y generando ideas para ti. Así que cuando me vi sola, con toda esa responsabilidad, a veces me dije: '¿quién me habrá mandado a meterme en esto?'. Por suerte he tenido a Marcelino apoyándome. También agradezco al actor y director José Antonio Orta, con quien compartí en la obra Huevos, que amablemente vino a uno de los ensayos y todas sus observaciones y sugerencias fueron muy acertadas". 

Varios son los atractivos que pueden cautivar al público de Miami. 

"No pocos se verán retratados en este espejo. Tal vez se rían de lo que un día los hizo llorar. Las cosas que le pasan a Purita, ¿a quien no le han pasado al llegar a este pueblo? El otro día al terminar uno de los ensayos, un integrante del equipo se me acercó a decirme que también tenía un amigo que llegó al aeropuerto y no había nadie esperándolo. Luego me confesó, muerto de risa, que no fue a un amigo, que le pasó a él mismo. Por suerte tenemos esa gran capacidad de reírnos de nuestros traumas. Y eso se puede sentir con esta obra".

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