José Hugo Fernández, escritor de soledades habaneras

LUIS LEONEL LEON / DIARIO LAS AMERICAS Sígueme en  @luisleonelleon José Hugo Fernández es uno de los escritores cubanos contempo...

LUIS LEONEL LEON / DIARIO LAS AMERICAS

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José Hugo Fernández es uno de los escritores cubanos contemporáneos más atípicos, misteriosos y a la vez desconocidos. Veinte años atrás, por sus ideas políticas, fue expulsado de la UPEC (Unión de Periodistas) e incluido en la “lista negra” de los medios de información, por lo que nunca más se le permitió trabajar. Desde entonces, según sus propias palabras, decidió “encuevarse en su casa” para escribir al margen de un régimen que no permite otros medios que no sean los oficiales. El resultado: 14 libros publicados, casi todos por Plaza Editorial de Miami. En sus novelas predomina el género policíaco y sus cuentos describen cotidianas angustias individuales, siempre marcados por la realidad cubana. Su más reciente novela Mujer con rosa en el pubis se presenta en el Café Demetrio de Coral Gables este viernes 10, 7pm. Muy pocos le han entrevistado. De su solitaria vida de escritor, conversamos para DIARIO LAS AMÉRICAS.
¿Por qué esta novela atravesada por la mítica fotógrafa italiana Tina Modotti?
La causa es una conocida foto que le hizo Edward Weston donde aparece desnuda en una azotea. Yo era muy joven cuando la vi por vez primera, y me enamoré para siempre. Así que a la hora de escoger el ideal de un hombre torturado por un deseo insaciable, Tina se impuso sin la menor resistencia de mi parte. Este es el único detalle que podríamos considerar autobiográfico. El resto de los personajes y los hechos nada tienen que ver conmigo. Hay quien ha dicho que es una sensual historia de amor y crimen.
No pocos se preguntan, incluso tu editor Jorge Mota, de dónde nacen tus historias y cómo haces para escribirlas con tanta fertilidad y elocuencia.
Escribo a partir de mis pulsaciones existenciales: vivencias, lecturas, observaciones, desasosiegos, pesadillas, sobresaltos, roñas. Y en cuanto a lo que llamas fertilidad, supongo que se deba a que trabajo como un burro, desde antes del amanecer hasta la noche, de lunes a lunes.
Después de años trabajando para los medios, ¿qué ha sido lo más duro de esta elección de escribir al margen?
Escribir es para mí el mayor placer, y estar al margen es algo que define mi personalidad. Así que escribir al margen es lo más confortante que me ha pasado en la vida. Sólo fue duro al principio, justo cuando apenas podía escribir, porque tenía que hacer otras cosas para entretener las tripas.
¿Cómo es vivir censurado por disentir?
Tal vez sea la única forma de vivir decentemente en Cuba. O al menos para mí lo es. Supongo que el disentimiento no resulte determinante en absoluto para un taxista, un carpintero o una manicura, pero para un intelectual y un artista debe ser descorazonador pasarse la vida aguantando las ganas de disentir sólo porque no lo censuren, o fingiendo que disiente, que es peor aún, por lo que agota.
¿Te ha salvado de algo la literatura?
Del aburrimiento, la desesperación, la morriña, la soledad, la incertidumbre, el miedo. Incluso del hambre en ocasiones.
¿Qué sientes al saber que Mujer con rosa en el pubis se presentará en Miami y no puedes asistir?
Me gustaría ir a Miami para abrazar a personas a las que quiero mucho, y en general me gustaría ir a Miami. Con respecto a la presentación de esta novela, siento la tranquilidad de saber que allí estarán apoyándome buenos amigos, mucho mejores que yo para estas contingencias, y la vez es esta otra posibilidad de invitar a los posibles lectores, lo cual agradezco a ti y al Diario las Américas.
¿En tus circunstancias, qué sostiene tu goce por la vida, cuál es tu mayor esperanza y cuál es tu más querido sueño?
Estar vivo es lo que me mantiene el gusto por la vida. Es una frase hecha, y espero me disculpen por ella, pero no encuentro una mejor manera de simplificar el asunto. Mi mayor esperanza, es seguir vivo y con salud, si Dios y la policía quieren. Y mi más querido sueño, ojalá sea el que voy a soñar esta noche.
¿Cómo prefieres invitar a tus posibles lectores de Miami a la presentación de tu novela: estilo radial, literario, periodístico?
Siempre fui un impugnador del estilo radial, tal y como lo identifican los tópicos. Eso, entre otras naderías, me costó la cabeza. La novela es literatura y esta entrevista es periodismo. Así que prefiero dirigirme a los lectores con el estilo de ciertos vendedores ambulantes de La Habana: “compren la novela, y si no les gusta, prometo devolverles el dinero”.
Para muchos, entre los que me cuento, la radio es uno de los medios en donde más se aprende. ¿Qué es, o fue, la radio para ti?

Fue una experiencia determinante en mi vida como creador. La radio es un medio único, sobre todo, como dices, en tanto vía de aprendizaje. Lástima que sea subestimada por muchos mediocres y metatrancas, de esos que hay tanto en Cuba como en todo el mundo, la miran por encima del hombro, inexplicablemente.
Algunos de los que comenzamos a hacer radio en La Habana de los 90’, nos sentimos influenciados por tus programas. Fue una huella quedó en lo que escribimos y dirigimos después. Y de pronto, desapareciste del éter. ¿Qué más extrañas de la radio? 
Lo que más extraño de la radio es la música, o sea, el privilegio de compartir o repartir la música que prefieres. Tal vez sea algo difícil de explicar. Esa posibilidad de conectar con gran cantidad de personas mediante la música que más te gusta, la que te apurruña la mente y el corazón, es una experiencia irrepetible. Nunca he sido muy apegado a los preceptos. Se dice que la radio es inmediatez noticiosa y posibilidad de comunicación directa con la gente. Para mí, siempre fue, ante todo, un conducto de complicidad espiritual con otros seres. No importa cuántos fueran, ni bajo qué circunstancias. Uno tenía la certeza de que estaban ahí, escuchando, y eso era suficiente. 
¿Si mañana (ojala suceda pronto) Cuba alcanza una transición democrática, regresarías a la radio, o te dedicarías a otras cosas? 

No regresaría a la radio, ni a ningún otro medio. Ya no soporto la idea de trabajar bajo las órdenes de un jefe y de atenerme a disposiciones o reglas o leyes impuestas desde arriba. Además, me siento absolutamente incapacitado para el gregarismo.
En Cuba todos los medios de comunicación están en poder del régimen y el acceso a Internet es muy limitado. De ahí que activistas, blogueros y periodistas independientes publiquen fuera de la isla, realizando una labor de denuncia ante el mundo, de adentro hacia fuera. Por ello su trabajo donde realmente se conoce es fuera del país. ¿Cómo el periodismo independiente pudiera funcionar de dentro hacia dentro, para informar, incentivar, o quizás hasta movilizar al pueblo cubano?

Me gustaría responderte que el periodismo independiente tiene reales aunque inexploradas posibilidades de influir sobre la gente de a pie en Cuba. Pero ahora mismo yo no veo el modo. Al margen del discurso y la utopía política, de cualquier signo, si no dispones de los medios para que te lean, te escuchen o te vean, estás muy jodido a la hora de influir. Sólo después (sabe Dios cuándo), una vez que haya democracia en Cuba, y siempre que el periodismo independiente lo sea verdaderamente, tendrá la real posibilidad de influir para bien entre la gente. Por más que eso también lo veo como el sueño que ojalá pueda soñar esta noche.

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“Mujer con rosa en el pubis” se presenta este viernes 10, 7pm, en Café Demetrio: 300 Alhambra Circle, Coral Gables, FL 33134. 305- 448-4949. Los libros de José Hugo Fernández pueden comprarse en:www.plazacontemporaneos.com

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