The Artist. Una película de amor y cine

Acabo de disfrutar, otra vez, de un precioso filme, que sigo considerando una pieza magistral: "The Artist", ganadora de  5 premio...

Acabo de disfrutar, otra vez, de un precioso filme, que sigo considerando una pieza magistral: "The Artist", ganadora de 5 premios Oscar en 2012. Les dejo, seguido del trailer oficial, una columna que por entonces publiqué en El Nuevo Herald. Ojala les provoque la curiosidad de verla, o como a mi: el deseo volverla a ver.



LUIS LEONEL LEON: Amor y cine - Opinión – El Nuevo Herald. Viernes 27 de enero del 2012. 


1927. Se conocieron por casualidad. Una mirada se clava en el recuerdo. Después (suele ocurrir) aparece una pantalla en medio de los dos. El ve unas lindas piernas bailando y le sigue los pasos. Ella acepta el juego. Cae la pantalla y ambos rostros se sorprenden. Y comienza una historia de amor y de cine, en la que a pesar de todo son felices para siempre.

2012. Vivimos a millón. Como los noticieros y las ambulancias. Corriendo de un lado a otro. Sin pausa o con muy pocas. Dislocados. Desconociéndonos. Preocupados por impresionar. Llamar la atención. Intentando no pasar inadvertidos en el postmoderno juego de la seducción, intercambio de mitos y fantasmas, parodias, promesas, competencia, fracasos, ilusiones. Hasta que un día como un telón bajamos los parpados para que se abra el aplastante plano general al que pertenece nuestra pequeña biografía y corran los créditos, que a pocos importa.


“The Artist” (del francés Michel Hazanavicius) no tiene apuro. Tiene todo el tiempo. Toda la vida. Todo el cine en una simple historia de amor y hallazgo de lo que realmente somos y deseamos. Filme impresionantemente detallista, al que algunos le reprochan una historia muy sencilla. Una de las premisas del director-guionista: contar la esencia de la vida desde su vital sencillez. Y demostrar que la emoción es lo más importante del cine. Pues fue la emoción lo que convirtió el invento en arte. 


Los rostros y sonrisas de Jean Dujardin y Bérénice Bejo delicadamente se roban la atención con gestos y miradas magistrales, justo las actuaciones que pedía un filme magistral. Y no podré olvidar el perro, en claro y sublime homenaje al cine silente, donde algunos animales desbordaron tanto o más carisma y protagonismo que muchos actores. Quizás los primeros 20 minutos se dilaten y hacia la primera hora la progresión sea algo densa. Pero jamás se pierde la emotividad, sin demasiados artilugios, con los más simples recursos del cine y el amor.


Exquisita banda sonora, que más allá de apropiaciones y versiones, hace que parezca un filme de un siglo atrás. Incluso piezas musicales completas, casi empatándose unas con otras, marcando conflictos, apoyando acciones y sentimientos con el in crescendo. El arribo de los musicales, que siguen cautivando ya sea en historias o concursos de TV. Lucidos guiños a la historia del cine, pero ojo: el éxito de taquilla revela que funciona no solo en festivales y elites. En la segunda década del XXI, nace esta película casi-silente y en blanco y negro. Riesgo enorme. Reto difícil. Galleta sin mano a productores y empresarios que ante proyectos innovadores se reclinan exclamando “no es algo que venda o interese mucho”. Cuando trabajaba en la industria del cine cubano alguien me recordaba: “No hay una fórmula para el éxito, pero si existe una para el fracaso: intentar hacer algo que complazca a todos”.



Imagino (aunque sea improbable) el encanto con que habría sido recibida en los años 20. Los sentimientos no pertenecen a las épocas. Amor, miedo, egoísmo, orgullo, dolor, frustración, pena, arrepentimiento. Y habitan por igual el cine mudo, novelas de caballería, series y blogs de hoy. Algunos dudaran ir a ver una película muda, pues ha llovido mucho dialogo desde que llego el sonido (que enloquece al personaje y desata el conflicto). Filme vanguardista. Vieja película actual. Música. Baile. Risas. Lágrimas. Poema. Opera. Teatro. Declaración de amor. Manifiesto de la eternidad del cine, mas allá de épocas y tecnologías. No en balde, entre otras películas exquisitas, fue la del año. Gano el amor al cine. Gano el amor. Si quieren ver algo diferente, les recomiendo esta de ilusión real. Pero no vayan corriendo. Esta vida urgente a veces logra desesperarnos sin razón. Y este filme no tiene apuro. !Que suerte tiene! Elogio esta película de amor y de cine. ¿O acaso es lo mismo?


Escritor, periodista y cineasta cubano exiliado en Miami.

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